El Confidencial | El nuevo mapa de la abogacía global: megafusiones, asalto a EEUU y la fuerza de los independientes
Fusiones, independencia y EEUU: el nuevo mapa de la abogacía global
El mercado legal internacional atraviesa un nuevo periodo de transformación. Las grandes fusiones transatlánticas, el interés de las firmas británicas por ganar presencia en Estados Unidos y la apuesta de algunos despachos por mantener su independencia están dibujando un escenario en el que crecer ya no es la única cuestión: también importa cómo y para qué hacerlo.
Las fusiones transatlánticas aceleran la transformación del sector legal
El mercado ha vivido en los últimos años importantes movimientos de concentración. Allen & Overy abrió una nueva etapa con su integración con Shearman & Sterling y, más recientemente, operaciones como las de Hogan Lovells y Cadwalader o Ashurst y Perkins Coie han vuelto a situar las fusiones transatlánticas en el centro de la estrategia de las grandes firmas.
Los datos recogidos por El Confidencial reflejan esa aceleración: Fairfax Associates contabilizó 59 fusiones de despachos en 2025, un 18% más que el año anterior, mientras que las operaciones transfronterizas pasaron de tres a diez en doce meses.
Sin embargo, nuestro compañero Alfonso Everlet introduce un matiz importante. Tras contabilizar seis fusiones transatlánticas en los últimos ocho años, considera que el mercado podría estar entrando ahora en una fase de cierta ralentización. Entre las razones señala la escasez de firmas británicas susceptibles de protagonizar nuevas operaciones, la incertidumbre derivada del contexto político estadounidense y las dudas que está introduciendo la inteligencia artificial sobre el futuro modelo de negocio de los despachos.
“Algunos analistas hablan ya de que ha comenzado un cambio de modelo”, apunta Alfonso.
¿Por qué se fusionan los grandes despachos?
No existe una única explicación. Como señala Alfonso, algunas firmas buscan ganar tamaño y cuota de mercado, mientras que otras persiguen acceder al atractivo mercado estadounidense, incrementar su facturación y rentabilidad o competir por los asuntos jurídicos más sofisticados.
La escala tiene, además, otra ventaja cada vez más relevante: permite distribuir entre una estructura mayor las fuertes inversiones tecnológicas que está exigiendo la transformación del sector.
Pero una fusión no siempre es la respuesta adecuada. “Todo depende del punto de partida y del contexto de cada despacho”. Ante determinadas necesidades, como la presión puntual de un cliente para disponer de presencia en otro mercado, puede ser suficiente con abrir una oficina propia: “no hace falta matar moscas a cañonazos”.
La rentabilidad, uno de los grandes obstáculos
Integrar dos firmas también supone hacer compatibles estructuras que pueden partir de realidades económicas muy diferentes.
El artículo pone como ejemplo la distancia entre el beneficio por socio de determinadas firmas estadounidenses y británicas. Una diferencia que termina afectando a cuestiones esenciales como la remuneración de los socios, las tarifas, el reparto de poder o el propio gobierno de la firma.
“Construir puentes cuando la distancia es tan grande no es sencillo”.
La independencia también puede ser una estrategia
Frente a la carrera por ganar tamaño, otras firmas han decidido mantener modelos independientes. Para Everlet, esta decisión no debe interpretarse necesariamente como una falta de ambición, sino como una elección estratégica que debe responder al posicionamiento y las características de cada despacho.
Así ocurre con firmas que defienden su partnership o consideran que un modelo independiente les permite conservar mayor flexibilidad. El artículo cita, entre otros ejemplos, a Addleshaw Goddard, Stephenson Harwood, Slaughter & May o Wachtell.
¿Qué podemos esperar de las próximas fusiones de despachos?
Para Alfonso, las firmas situadas en la élite del mercado cuentan ya con menos opciones para protagonizar operaciones similares a las grandes fusiones recientes. En ese segmento, explica, “solo pueden doblar la apuesta”, bien mediante nuevas integraciones entre firmas que ya tienen presencia a ambos lados del Atlántico, bien incorporando nuevos despachos.
El resultado es un mercado legal en plena redefinición, en el que tamaño, rentabilidad, tecnología, internacionalización e independencia forman parte de una misma decisión estratégica. Porque, como demuestra la actual oleada de operaciones, la cuestión ya no parece ser simplemente si crecer o no, sino qué modelo permite a cada firma competir mejor en el mercado al que aspira.
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