De la Estrategia a los resultados: Guía para el Desarrollo de Negocio
El punto de partida en el desarrollo de negocio, de la estrategia a los resultados
El punto de partida en el desarrollo de negocio Marketing, Comunicación y Desarrollo de Negocio: una alianza estratégica
En muchos despachos de abogados, el equipo encargado de atraer nuevos clientes y hacer crecer la firma suele llamarse “Departamento de Marketing, Comunicación y Desarrollo de Negocio”. Aunque los nombres pueden variar, su misión principal es la misma: convertir la estrategia del despacho en resultados tangibles.
Este equipo suele reportar directamente al socio responsable o socia director/a, dependiendo de la estructura de la firma, quien marca la dirección general del despacho. Marketing se encarga de traducir esa estrategia en un plan orientado al mercado y a los clientes. Luego, comunicación se ocupará de plasmar esa estrategia teniendo en cuenta mensajes, canales y audiencias, creando su propia estrategia de comunicación. Finalmente, desde Desarrollo de Negocio se llevan a cabo acciones comerciales que convierten esas ideas en oportunidades reales de captación.
Por eso, el primer paso para diseñar un Plan de Desarrollo de Negocio efectivo es entender bien la estrategia de despacho global que ha definido la dirección, así como las acciones y herramientas al alcance de los departamentos de marketing y comunicación. ¿Se puede crecer sin apoyo de marketing y comunicación? Técnicamente sí, pero los resultados serán mucho menores a su potencial máximo.
La materia prima: conocer el terreno interno
Antes de lanzarse a diseñar un plan, hay que conocer en profundidad los recursos del despacho, tanto económicos como humanos. En el centro están los socios y socias, quienes tienen la relación directa con los clientes y son, o deberían ser, los que cierren la venta. Es fundamental entender sus fortalezas, áreas de mejora, intereses, nichos detectados, clientes potenciales y qué armas de venta tienen a su disposición (ojo, los abogados no nacen sabiendo técnicas de venta, ni es algo que se enseñe en la universidad).
También hay que revisar otros aspectos clave, como:
¿Utilizamos un CRM (software de gestión de relaciones con clientes)? o ¿seguimos gestionando todo con hojas de cálculo?
¿Y si la IA nos puede echar un cable con automatizaciones que rentabilicen la actividad comercial?
¿Existen mecanismos para fomentar la venta cruzada?
¿Se trabaja en la espiral de contactos de cada socio?
¿Cuáles son los servicios más rentables y los más vendidos?
¿Contamos con una base de datos segmentada (por ejemplo, clientes, colaboradores, potenciales, medios)?
¿Tenemos estrategias activas y continuadas de networking?
Objetivos claros: la brújula del plan
Una vez entendido el contexto interno, llega el momento de definir hacia dónde queremos ir. Es importante tener una visión clara del resultado final que buscamos con nuestro plan de desarrollo de negocio, para no desviarnos en el camino.
Para ello, te recomiendo usar la metodología SMART: objetivos Medibles, Alcanzables, Relevantes, Temporales y específicos. Por ejemplo:
Incrementar en un 20% la venta cruzada.
Crear un Comité de Desarrollo de Negocio con seguimiento continuado y objetivos tangibles.
Automatizar la elaboración de propuestas con un deadline concreto
Implementar un CRM y formar previamente a los usuarios, claro (¡¡punto muy importante!! Las herramientas sin formación ni didáctica de poco sirven)
Aumentar en un x% las ventas por áreas, abogados o departamentos.
Para seguir estos objetivos, es clave establecer KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento) que permitan medir avances y ajustar acciones si es necesario. Por ejemplo, si quieres medir el crecimiento en ventas del área mercantil, un KPI sería la facturación específica origen de ese departamento.
¿Contra quién compite realmente mi despacho? La importancia de conocer a la competencia
Saber quién es tu competencia es clave para diseñar una estrategia efectiva. Pero ojo: no siempre es quien nos gustaría que fuera (“yo compito con Garrigues, Cuatrecasas o Uría”), sino quien realmente comparte clientes y oportunidades con nosotros.
Lo ideal es crear un mapa de la competencia, combinando la percepción que tienen los socios con un análisis objetivo del mercado. Esto incluye aspectos como: facturación, servicios que ofrecen, presencia geográfica, especialización sectorial, tamaño del equipo, acciones de visibilidad, membresías, etc.
Además, es fundamental observar qué están haciendo otras firmas en términos de desarrollo de negocio, acciones de marketing y comunicación, nuevas líneas de negocio, innovación, etc.: si organizan desayunos o eventos, lanzan webinars, colaboran con medios, publican contenido especializado, automatizan propuestas o apuestan por la tecnología. Todo esto nos da pistas sobre sus prioridades, áreas de oportunidad y posibles amenazas u oportunidades para nuestro despacho.
Un consejo adicional: dependiendo del tamaño de tu firma, puede ser útil consultar rankings de facturación reconocidos en el sector legal, como el que publica anualmente el diario Expansión o El Confidencial. Para despachos más pequeños, existen webs especializadas que recopilan datos de facturación de muchas empresas, útiles también para segmentar tu público objetivo y diseñar mejor tu estrategia de crecimiento.
Análisis DAFO: una herramienta sencilla para pensar en grande
El análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) es una herramienta poderosa y fácil de usar para entender en qué situación está tu despacho.
Puedes hacerlo para toda la firma, DAFO global, o para áreas específicas. La clave está en distinguir entre aspectos internos (fortalezas y debilidades) y externos (oportunidades y amenazas).
Por ejemplo:
Fortalezas: un equipo con gran posicionamiento técnico o una marca consolidada.
Debilidades: falta de herramientas digitales o procesos comerciales poco estructurados.
Oportunidades: sectores en crecimiento donde ya tienes experiencia.
Amenazas: nuevas firmas que entran con propuestas más flexibles o precios más competitivos.
Este ejercicio te ayudará, sin duda, a tomar decisiones más acertadas y a alinear tu plan de desarrollo de negocio con la realidad interna y externa del despacho.
¡Es una mirada estratégica que marca la diferencia! La actividad comercial en los despachos ha pasado de ser algo residual y poco atendido a formar parte de la hoja de ruta de muchos despachos y abogados, pero recordemos que sin hábito y método en el desarrollo de negocio estaremos disparando al aire.