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MediosEl Confidencial | La inteligencia artificial abre nuevas líneas de negocio para los despachos de abogados

El Confidencial | La inteligencia artificial abre nuevas líneas de negocio para los despachos de abogados

La inteligencia artificial lleva tiempo transformando la forma de trabajar de los despachos. Sin embargo, el siguiente cambio puede ser mucho más profundo: la IA empieza a modificar también qué venden las firmas, a quién se lo venden y de dónde proceden sus ingresos.

Esta es una de las cuestiones que se analiza en El Confidencial en el artículo en el que participa nuestro compañero Vicente Franco, socio de IA, management y transformación digital de Diferencia Legal.

El artículo pone sobre la mesa diferentes estrategias que ya están siguiendo algunas de las principales firmas internacionales: desde desarrollar tecnología exclusivamente para uso interno hasta comercializar sus propias soluciones o convertirse en socios de los grandes proveedores de inteligencia artificial.

De utilizar la IA a convertirla en negocio

El artículo recoge tres modelos que muestran hasta qué punto está evolucionando la relación entre despachos y tecnología.

Por un lado, Kirkland & Ellis ha apostado por desarrollar junto a Palantir una plataforma propia de IA, dentro de una inversión de 500 millones de dólares, destinada exclusivamente al uso interno.

En el extremo contrario aparece Ecija, que se ha convertido en socio de Harvey para implantar su tecnología en empresas y departamentos jurídicos de Latinoamérica.

Y entre ambos modelos se encuentra A&O Shearman, que ha convertido algunas de sus herramientas en productos comercializables. Su solución ContractMatrix se licencia a clientes y sus agentes de IA se venden mediante suscripción a empresas, entidades financieras e incluso otros despachos.

La IA deja así de ser únicamente una herramienta para ganar eficiencia y comienza a plantearse como una posible nueva fuente de ingresos para las firmas.

Vicente Franco: “Hay que pensar en el suelo y el techo del trabajo jurídico”

Para entender las decisiones que tendrán que tomar los despachos, Vicente Franco propone diferenciar entre “el suelo y el techo del trabajo jurídico”.

El suelo representa aquella calidad mínima que cualquier firma podrá alcanzar cuando las mismas herramientas de inteligencia artificial estén disponibles para prácticamente todos. El techo, en cambio, corresponde al trabajo donde pesan especialmente el criterio, el conocimiento y la experiencia del abogado y que, por tanto, permite mantener una mayor diferenciación y justificar tarifas más elevadas.

Desde esta perspectiva, desarrollar tecnología propia y reservarla para uso interno permite proteger aquello que diferencia al despacho. Comercializarla, por el contrario, puede generar nuevos ingresos, pero también facilita que esa misma tecnología llegue a otros actores del mercado.

“Guardártelo protege lo que te diferencia. Compartirlo genera ingresos y puede convertirse en otro negocio, pero, si sigues siendo un despacho, regalas ventaja a la competencia”.

¿Podrían los despachos españoles vender su propia inteligencia artificial?

El debate también ha llegado a España. El artículo recoge iniciativas como la de Andersen y 1MillionBot, que han creado Legit & Legal Intelligence para desarrollar y comercializar soluciones de IA.

Sin embargo, Vicente introduce una distinción importante: disponer de tecnología propia no significa necesariamente tener un producto preparado para salir al mercado.

“Tener una plataforma propia no es tener un producto vendible y maduro”.

Para llegar a ese punto, explica, la herramienta debe estar suficientemente integrada con el conocimiento de la firma y probada por sus profesionales como para poder licenciarla a terceros con garantías.

Al mismo tiempo, destaca un cambio significativo en el mercado español. La apertura de oficinas en España por parte de compañías como Harvey, Legora y OpenAI supone, en sus palabras, que “el país pasa de mercado consumidor a laboratorio profesional”.

Cuando el proveedor de IA llega directamente al cliente

Pero la aparición de nuevas líneas de negocio tiene otra cara.

Los mismos proveedores tecnológicos que colaboran con los despachos pueden ofrecer sus soluciones directamente a los departamentos jurídicos de las empresas. El artículo señala, por ejemplo, que Harvey cuenta ya con más de 500 departamentos jurídicos internos entre sus usuarios.

Esto abre la puerta a la desintermediación: determinadas tareas que tradicionalmente se externalizaban a una firma pueden empezar a resolverse internamente con ayuda de la tecnología.

“Las IA son de facto un proveedor de servicios jurídicos que reduce la tarta de ingresos de los despachos”.

El impacto podría sentirse especialmente en trabajos recurrentes y estandarizables, como determinadas due diligence, tareas de compliance o contratos estándar.

La verdadera pregunta ya no es si utilizar inteligencia artificial

El escenario que dibuja el artículo va mucho más allá de decidir qué herramienta incorporar al despacho.

Las firmas tendrán que determinar qué tecnología merece la pena desarrollar internamente, qué pueden convertir en producto, qué deben compartir con terceros y, sobre todo, dónde quieren situar aquello que realmente las diferencia.

Y esta cuestión afecta directamente al modelo de negocio tradicional de la abogacía. El artículo aborda también el impacto sobre la hora facturable y las nuevas vías de financiación necesarias para afrontar inversiones tecnológicas, incluidas estructuras que podrían facilitar la entrada de private equity en determinadas áreas de gestión y tecnología.

En definitiva, la inteligencia artificial está pasando de ser una herramienta para hacer mejor o más rápido el trabajo jurídico a convertirse en una cuestión estratégica para el propio negocio del despacho.

Porque si todos pueden acceder a una tecnología similar, la ventaja competitiva difícilmente estará únicamente en tenerla. Estará en decidir qué hacer con ella y, especialmente, qué parte del valor del despacho sigue siendo difícil de replicar.

Puedes leer el artículo completo, aquí.

Preguntas frecuentes sobre IA y modelos de negocio en despachos

¿Cómo está cambiando la inteligencia artificial el modelo de negocio de los despachos?
La IA permite automatizar y acelerar determinadas tareas jurídicas, pero también abre nuevas fuentes de ingresos. Algunos despachos desarrollan tecnología para uso interno, otros comercializan sus propias herramientas y otros colaboran con proveedores de IA para ofrecer soluciones a sus clientes.

¿Puede un despacho de abogados comercializar sus propias herramientas de IA?
Sí, aunque desarrollar una herramienta interna no implica automáticamente disponer de un producto comercializable. Para ello es necesario contar con tecnología suficientemente madura, probada y vinculada al conocimiento jurídico del despacho.

¿Pueden las empresas de IA competir con los despachos de abogados?
En determinadas tareas, pueden reducir el volumen de trabajo que las empresas externalizan. Los departamentos jurídicos internos pueden utilizar estas herramientas directamente para asumir trabajos que anteriormente encargaban a firmas externas.

¿Dónde estará la diferenciación de los despachos en un mercado con acceso generalizado a la IA?
A medida que las herramientas se generalicen, disponer de IA será cada vez menos diferencial. El criterio jurídico, el conocimiento especializado, la experiencia, la estrategia y la capacidad de aplicar correctamente la tecnología pueden adquirir todavía más importancia.

Diferencia Legal es una consultora especializada en marketing jurídico, desarrollo de negocio y posicionamiento estratégico para despachos de abogados. Ayuda a las firmas legales a crecer combinando estrategia, contenidos especializados, SEM, SEO y Generative Engine Optimization (GEO).

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