El periodismo jurídico, el marketing de contenidos y la inteligencia artificial están transformando la forma en que los abogados comunican su conocimiento. Para que un contenido legal sea leído, escuchado o visto, debe ser claro, riguroso, útil y adaptado al canal en el que se publica.
Derecho Práctico entrevista a nuestros compañeros David Muro y Alfonso Everlet sobre periodismo jurídico, email marketing, CRM, marketing de contenidos, ChatGPT y otros temas clave para la comunicación y el desarrollo de negocio en el sector legal.
A lo largo de la conversación, ambos analizan cómo deben comunicar los abogados, qué papel tendrá la inteligencia artificial generativa en la creación de contenidos y por qué la diferenciación seguirá siendo esencial en un mercado cada vez más competitivo.
Para que un abogado consiga que su audiencia le lea, le escuche o le vea, debe comunicar de forma comprensible y adaptada al contexto.
Alfonso Everlet defiende que el abogado debe emplear el idioma “abogadés”, pero siempre ajustando el tono al lugar en el que está hablando. No es lo mismo intervenir en un medio especializado, escribir en LinkedIn, publicar en una newsletter o dirigirse a clientes particulares.
La clave está en adaptar el mensaje sin perder rigor. El lenguaje jurídico puede utilizarse cuando sea necesario, pero debe explicarse de forma que la audiencia pueda entenderlo.
Además, Alfonso destaca una idea fundamental: hay que mojarse. Un contenido que intenta gustar a todo el mundo suele resultar plano. En cambio, una opinión clara, aunque no agrade a toda la audiencia, puede captar la atención de quienes sí conectan con ese enfoque.
David Muro subraya que para escribir bien sobre un tema jurídico es importante dominarlo.
Cuando un profesional controla la materia sobre la que escribe, puede generar contenido con más facilidad, más precisión y menos tiempo. La experiencia permite identificar qué es relevante, qué preocupa al cliente y qué enfoque puede aportar más valor.
En cambio, cuando el profesional no es experto en una materia, la creación de contenido puede volverse más lenta, menos natural y menos diferenciada.
Por eso, el marketing de contenidos jurídico funciona mejor cuando parte del conocimiento real del abogado y de su experiencia práctica.
Una de las cuestiones más relevantes en marketing de contenidos para abogados es si el contenido debe ser creado directamente por el propio profesional.
Tradicionalmente, la respuesta era clara: el abogado debía participar de forma activa para garantizar rigor, criterio y autenticidad. Sin embargo, la aparición de herramientas como ChatGPT ha abierto un nuevo escenario.
David Muro y Alfonso Everlet coinciden en que la inteligencia artificial generativa provocará una revolución en la creación de contenidos. ChatGPT puede generar textos que no son un simple “copia y pega”, lo que abre nuevas posibilidades para blogs, artículos, newsletters, redes sociales e incluso para la generación de imágenes que acompañen esos contenidos.
ChatGPT puede ser una herramienta muy útil para el marketing de contenidos jurídico, pero no sustituye el criterio experto del abogado.
La inteligencia artificial generativa puede ayudar a estructurar ideas, proponer enfoques, resumir información, adaptar tonos y acelerar procesos de redacción. Sin embargo, el contenido generado debe ser revisado, corregido y enriquecido por profesionales con conocimiento jurídico.
No todo vale. Si todos los despachos utilizan las mismas herramientas sin aportar criterio propio, los contenidos tenderán a parecerse demasiado entre sí.
Por eso, al contenido generado por inteligencia artificial hay que “pasarle el algodón”. Es decir, debe revisarse con rigor para comprobar su precisión, su utilidad, su tono y su capacidad real de diferenciación.
La diferencia entre un contenido genérico y un contenido experto seguirá siendo evidente para el lector, especialmente cuando se trate de temas jurídicos sensibles o complejos.
La inteligencia artificial generativa también plantea preguntas sobre la relación entre abogados y clientes.
Alfonso Everlet defiende que, al final, el cliente busca interacción humana. En el sector legal, esta idea es especialmente importante porque muchas consultas jurídicas surgen en momentos de incertidumbre, conflicto o preocupación.
David Muro recuerda que los asuntos legales suelen ser temas muy sensibles. Cuando un cliente contacta con un abogado, normalmente lo hace porque tiene un problema importante y necesita confianza, criterio y acompañamiento.
Por eso, aunque la tecnología pueda mejorar procesos, automatizar tareas o apoyar la creación de contenidos, la relación humana seguirá siendo un elemento central en la prestación de servicios jurídicos.
La llegada de ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial obliga a los despachos a diferenciarse aún más.
Si la tecnología permite producir contenido de forma rápida, el verdadero valor estará en el enfoque, la opinión, la experiencia y la capacidad de explicar con claridad problemas reales de los clientes.
Un contenido jurídico diferencial debe aportar algo más que información básica. Debe ofrecer contexto, criterio profesional y una visión propia.
En este escenario, los abogados y despachos que sepan combinar tecnología, conocimiento experto y comunicación clara tendrán una ventaja competitiva.
La entrevista también repasa el nacimiento de Diferencia Legal. En septiembre de 2021, el titular anunciaba: “David Muro y Alfonso Everlet lanzan la consultora Diferencia Legal”.
Preguntados por si este proyecto es definitivo, David Muro destaca la importancia de haber encontrado a Alfonso como socio. Señala que comparten propósito, modelo de negocio y una forma común de entender el trabajo.
Alfonso Everlet añade que en Diferencia Legal han desarrollado una forma diferente de trabajar, tanto en la gestión de personas como en la relación con el equipo y los clientes. También destaca que se divierten trabajando, algo que forma parte de la cultura de la firma.
La conversación con Derecho Práctico aborda muchos otros temas relacionados con la evolución del sector legal.
David Muro y Alfonso Everlet también hablan sobre la relación del equipo, los recursos necesarios para crecer, los directorios jurídicos, la captación de clientes, la legaltech, los medios de comunicación y las estrategias de marketing para despachos de abogados.
Todos estos temas tienen un punto en común: la necesidad de comunicar mejor, diferenciarse y construir relaciones de confianza en un mercado legal cada vez más competitivo.
Comunicar bien en el sector legal exige rigor, claridad y criterio propio. Los abogados deben adaptar su lenguaje al canal y a la audiencia, dominar los temas sobre los que hablan y aportar una visión que les diferencie.
La inteligencia artificial puede ayudar a crear contenidos con más agilidad, pero no sustituye la experiencia profesional ni la interacción humana que muchos clientes buscan cuando acuden a un abogado.
El futuro del marketing de contenidos jurídico estará en combinar tecnología, especialización y comunicación clara. Los despachos que lo consigan tendrán más capacidad para ser leídos, escuchados, vistos y recordados.
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