La policrisis describe un escenario de inestabilidad global provocado por factores simultáneos como pandemias, guerras, inflación, crisis climática o tensiones políticas. En este contexto, los despachos de abogados pueden crecer si leen correctamente el mercado y combinan estrategias de crecimiento orgánico e inorgánico.
El nuevo contexto geopolítico ha impulsado el uso del término “policrisis”, un concepto que engloba múltiples situaciones y factores que afectan a la estabilidad de los mercados. Pandemias, guerras, cambio climático, inflación y populismos son algunos de los elementos que, en mayor o menor medida, generan incertidumbre económica y empresarial.
Esta inestabilidad también impacta directamente en las firmas legales. Los despachos de abogados operan en un mercado cada vez más competitivo, internacionalizado y condicionado por cambios rápidos en los flujos de inversión, las necesidades de los clientes y las prioridades estratégicas de las empresas.
En los últimos años, la inestabilidad global ha favorecido cambios relevantes en los flujos de inversión. Tradicionalmente, muchas operaciones se dirigían desde Europa hacia Latinoamérica. Sin embargo, el mercado muestra ahora una tendencia inversa, con un creciente interés de firmas y empresas latinoamericanas por posicionarse en Europa y, especialmente, en España.
En el ámbito legal, este cambio de paradigma ha propiciado la apertura de numerosas firmas de abogados latinoamericanas en territorio español. Esta tendencia ha incrementado la competencia por el posicionamiento de los despachos en el mercado nacional y ha obligado a muchas firmas a revisar su estrategia de crecimiento.
Partiendo de este escenario, Alfonso Everlet, socio de Diferencia Legal, reflexiona en LexLatin sobre las vías que tienen los despachos de abogados para crecer en tiempos de incertidumbre. Según su análisis, existen dos ejes fundamentales: el crecimiento orgánico y el crecimiento inorgánico.
El crecimiento orgánico es el crecimiento natural de una firma de abogados. Se produce mediante la captación de nuevos clientes, nuevas operaciones y nuevas oportunidades de negocio, lo que permite aumentar progresivamente la cuota de mercado del despacho.
Este tipo de crecimiento requiere una estrategia sostenida y coherente. No depende únicamente de la reputación técnica de los abogados, sino también de la capacidad de la firma para conectar con el mercado, diferenciarse y generar confianza en clientes actuales y potenciales.
Como señala Alfonso Everlet, “para el crecimiento orgánico, es fundamental aplicar metodologías de marketing, comunicación y desarrollo de negocio, no solo a nivel de firma, sino también a nivel de socio, ya que permiten tender puentes con el mercado y generar oportunidades, así como atraer al mejor talento, clave de la sostenibilidad del éxito de una firma de abogados a largo plazo”.
Para crecer de forma orgánica, los despachos deben apostar por la especialización sectorial y por un conocimiento profundo de las principales tendencias del mercado legal. La especialización permite construir una propuesta de valor más clara y facilita que el despacho sea identificado como referente en áreas concretas.
Entre las tendencias que pueden influir en la estrategia de crecimiento destacan la LegalTech, los ALSPs, la internacionalización, la gestión ágil y la sostenibilidad. Estas áreas no deben abordarse como modas, sino como elementos que pueden ayudar a mejorar la eficiencia, la competitividad y la conexión con las necesidades reales del cliente.
El crecimiento orgánico, por tanto, exige método, posicionamiento y constancia. La firma debe trabajar su marca, su comunicación y su desarrollo de negocio de forma coordinada, tanto desde la estructura corporativa como desde el papel individual de cada socio.
El crecimiento inorgánico es el crecimiento que experimenta una firma como consecuencia de una integración. Puede producirse mediante la incorporación de carteras de clientes, la entrada de socios o socias con cartera propia, o la integración de otras firmas.
Esta vía permite acelerar el crecimiento y ganar presencia en nuevos mercados, áreas de práctica o segmentos de clientes. Sin embargo, también exige planificación, capacidad de inversión y una gestión cuidadosa de la integración.
Alfonso Everlet destaca que, además de la capacidad inversora, el marketing, la comunicación y el desarrollo de negocio juegan un papel esencial. En sus palabras, “lo realmente relevante viene con el desarrollo de negocio, integrando a la nueva firma en los comités de desarrollo de negocio, en las reuniones de venta cruzada para sacarle todo el zumo a la cartera adquirida o para explorar la posible venta de nuevos servicios a la cartera previa”.
El crecimiento inorgánico no termina con la operación de integración. Para que funcione, es necesario incorporar a la nueva firma, equipo o cartera dentro de una estrategia común. La venta cruzada, la coordinación entre áreas y la alineación de objetivos son claves para aprovechar todo el potencial de la operación.
Everlet subraya que existen dos pilares irrenunciables para el éxito de esta vía: la integración en la cultura corporativa de las firmas integradas y la visión de futuro del management. Sin estos elementos, una integración puede generar crecimiento aparente, pero no necesariamente consolidar valor a largo plazo.
¿Es posible crecer en un contexto de policrisis e incertidumbre? Sí. Los despachos de abogados pueden hacerlo si interpretan correctamente el mercado, identifican las tendencias que les afectan y exploran con rigor tanto el crecimiento orgánico como el crecimiento inorgánico.
En un entorno marcado por la competencia, la internacionalización y la transformación del sector legal, crecer exige estrategia. La clave está en combinar especialización, desarrollo de negocio, comunicación, cultura corporativa y visión de futuro.
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